LA TAREA DEL EAAF EN LA RESTITUCIÓN DE RESTOS E IMPUTACIÓN AL GENOCIDA RICARDO ARMANDO FERNÁNDEZ

Audiencia N° 5, 24 de noviembre de 2020. Juicio “Pozo” de Banfield, “Pozo” de Quilmes y “El Infierno” de Avellaneda

Se negó a declarar Ricardo Armando Fernández y testimoniaron las peritas del EAAF Patricia Berardi y Mercedes Salado Puerto

En el Tribunal Oral Federal nro. 1 de La Plata –“en” el extraño lugar sin lugar que produce la virtualidad– se tomó declaración indagatoria al genocida Ricardo Armando Fernández, y, expusieron Patricia Bernardi junto a Mercedes Salado Puerto, peritas del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) su tarea en la identificación de los restos. En el caso de Berardi en los cementerios de Avellaneda, Lomas de Zamora, General Villegas, y La Plata, mientras que en el de Salado Puerto en los cementerios de General Lavalle, General Madariaga y  Villa Gesell.

Ricardo Armando Fernández fue condenado a perpetua en 2014 en el juicio por el CCD “La Cacha”. Estuvo activo en el Destacamento 101 de Inteligencia de La Plata entre el 05/75 y 12/77; fue parte de la Central de Reunión del 101, y luego integró uno de sus Grupos Operativos Especiales. Cumple detención domiciliaria. Se leyó su imputación con respecto a la privación ilegal de la libertad de personas como funcionario (37 personas en el Pozo de Banfield, 139 en el Pozo de Quilmes), aplicación de tormentos a perseguidos políticos, homicidio, abuso sexual, y secuestro de menores (6 con respecto al Pozo de Banfield). El genocida insistió en una poco verosímil actuación de senilidad, presentándose en pijama y disimulando no entender las preguntas o no recordar. Aún más, eligió continuar con el pacto de silencio y no declarar. Fueron leídos los cargos en su contra, así como los nombres de cada una de sus víctimas, que carga sobre sí en aquel tiempo absoluto que es la eternidad, sin dejar de exponer la más terrible y maquínica indiferencia.

Patricia Berardi, en primer lugar, presentó al EAAF. La fiscalía la llamó por sus peritajes como coordinadora de laboratorio, mientras que Mercedes Salado se ocupó de la genética. Los peritajes fueron: 10 en el cementerio de Avellaneda, 1 en el cementerio de Lomas de Zamora, 1 en el cementerio de La Plata, y 1 en el cementerio de General Villegas. Parte de la investigación se orientó a trazar los vínculos entre los CCD y los cementerios para determinar de dónde  llegaban los restos. El 35% de los restos inhumados e identificados en el cementerio de Avellaneda, respondían a personas detenidas en la Brigada 5ta de Investigaciones de La Plata, y luego eran trasladados al Pozo de Banfield o de Quilmes. 

En el cementerio de Avellaneda, la sección 134, de unos 300 metros, fue dedicada exclusivamente a los cadáveres de los desaparecidos, dispuestos en fosas comunes. Debido a la atención de los vecinos, fue separada por una pared –construida por el intendente D’elia, luego del copamiento de Monte Chingolo, y que debido al arribo de gran cantidad de cadáveres, llamó la atención de los vecinos–, e incluso, llegó a tener un ingreso escindido de la entrada general. En octubre de 1986, a raíz de la solicitud de la Corte Fiscal de indagar la denuncia en torno a los restos de Rafael Perrota, director de El Cronista Comercial, comenzó la exhumación. La sección 134 estaba cubierta por vegetación. Allí encontraron esqueletos articulados, a saber, cadáveres descompuestos en fosas comunes –que los sepultureros animalizaban dándoles el nombre de vaqueras, por su cercanía al tamaño de una vaca. Los restos de Rafael Perrota no fueron encontrados. Un año más tarde se inició la investigación con respecto al caso de María Teresa Cerviño. Fue anotada en el libro del cementerio con su nombre, pero fue inhumada como NN. La exhumación se realizó entre 1988 y 1992. Fueron recuperados 336 esqueletos e identificados 92. Fueron múltiples los documentos utilizados, como el libro del cementerio entre 1975 y 1980, listados de personas vistas en CCD cercanos, documentos del Consejo de Guerra que se ocupaba de “delitos de subversión”, etc. Entre los restos que pudieron identificar se encuentran aquellos de Ana Teresa Diego, astrónoma y militante del PC, secuestrada el 30 de septiembre de 1976, y vista en el Pozo de Arana y la Brigada de Quilmes.

En el cementerio de Lomas de Zamora se inhumaron cadáveres entre septiembre de 1976 y 1978. A diferencia del cementerio de Avellaneda, las fosas, individuales o comunes de hasta 8 personas, no se encontraban en una sección separada. Fueron identificados los restos de Eduardo Rosen, trabajador de Peugeot y militante de la JP a través de la genética, secuestrado, detenido en el Pozo de Quilmes, y asesinado el 16/09/77, y los de su compañera Susana Beatriz Pugliese, militante de la JP, en el cementerio de Berazategui, quien entra tres días luego como individuo de sexo femenino.

Retomando la declaración de Berardi, señaló que en el cementerio de La Plata, se relevaron entre 1975 y 1983, 641 NN, y entre 1981 y 1984 295 pasaron a osarios comunes, imposibilitando la identificación de los restos, ya que “el osario es una gran habitación donde se arrojan los cuerpos, es un conjunto de cuerpos mezclados imposibles de ser diferenciados”. Se exhumaron 54 fosas y se identificaron 34 esqueletos. El 17/11/09 se exhumó un cuerpo inhumado el 27/12/76, con fecha de muerte del 22/12/76. Se logró identificar tales restos, correspondientes a Ernesto Enrique Canga, desaparecido el 25 de septiembre de 1976 en City Bell.

En el cementerio de General Villegas (Isidro Casanova) perteneciente a la municipalidad de La Matanza, las inhumaciones se realizaron entre enero de 1976 y diciembre de 1980. Se registraron 392 ingresos de NN, 113 casos de interés en su mayoría en el sector O tablón 4 del cementerio. No hay circunscripción, hay  muy pocas fosas individualizadas, y es un área para los indigentes. En este caso, la mayoría de las fosas eran individuales. Pudieron identificarse por vía genética los restos de Manuel Coley Robles, nacido en España y delegado de Rigolleau, desaparecido el 27/10/76 en Quilmes, y asesinado en San Justo el 5/02/77 con Cecilia Rotemberg, secuestrada el 2/1/77.

Mercedes Salado Puerto se refirió al hallazgo de 15 cadáveres del 16 al 20 de diciembre de 1978 en la costa en San Clemente, Santa Teresita, San Bernardo, Mar de Ajó, Lucila del Mar, Pinamar, Villa Gesell, que eventualmente fueron recuperados en los cementerios de General Lavalle –entre ellos los restos de Omar Rodolfo Arias, detenido-desaparecido en el Pozo de Quilmes– General Madariaga, y Villa Gesell.

El próximo martes continuarán testimoniando especialistas del EAAF.

Con la cobertura de Juan Cruz Aponiuk. 

Cómo citar este texto: Diario del juicio. (2-12-2020). “La tarea del EAAF en la restitución de restos e indagatoria al genocida Ricardo Armando Fernández” . Recuperado de: https://diariodeljuicioar.wordpress.com/2020/12/02/la-tarea-del-eaaf-en-la-restitucion-de-restos-e-imputacion-al-genocida-ricardo-armando-fernandez/(opens in a new tab)

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