MARIANI Y VELASCO: DÉCADAS DE TESTIMONIOS E INVESTIGACIÓN EN BUSCA DE JUSTICIA

AUDIENCIA N° 7, 8 DE DICIEMBRE DE 2020. JUICIO “POZO” DE BANFIELD, “POZO” DE QUILMES Y “EL INFIERNO” DE AVELLANEDA

Una nueva jornada con testimonios históricos de Chicha Mariani y Luis Velasco

Se van encendiendo las cámaras puntualmente y el  juez Ricardo Basílico da comienzo a la séptima jornada del Juicio a las Brigadas de manera virtual. Las cuadrículas son ocupadas por sólo algunos de los imputados, la Fiscalía, las querellas, las defensas.

El secretario del Tribunal Dr. Díaz da inicio a la exhibición audiovisual de los testimonios históricos de María Isabel Chorobik de Mariani (Chicha) en los Juicios por la Verdad y de Luis Velasco Blake en el juicio por el Circuito Camps, ya que ambos han fallecido antes de que comience este juicio. 

Chicha Mariani: la vida inagotable

Es el 25 de mayo de 2009 y Chicha Mariani, con sus grandes anteojos oscuros, está sentada a un costado del Tribunal, presidido por el Dr. Schiffrin. Junto a ella, su abogado el Dr. Alejo Ramos Padilla, en esta audiencia amplia  su declaración testimonial previa, para dar información surgida de sus investigaciones personales y aportar documentación sobre otras familias víctimas de la dictadura militar.

Mariani inscribe su relato en los hechos ligados al operativo del Ejército del 24 de noviembre de 1976 en la casa de la calle 30 Nº 1134 de La Plata, donde asesinaron a su nuera Diana Teruggi junto a otros cuatro militantes de la organización Montoneros y fue secuestrada a su nieta Clara Anahí. Escondida en la parte de atrás de la casa funcionaba una imprenta donde se editaba la revista Evita Montonera. Al leer, mucho después, los artículos de su último número, en que se denunciaban los vuelos de la muerte, lo que sucedía en la ESMA y las desapariciones, Chicha logró entender el porqué de semejante ataque armado. Su casa también fue destruida esa noche.

Chicha va y viene en el tiempo, a partir de su tenacidad en reconstruir, reparar la memoria y denunciar lo que ocurrió a otras familias que fueron asesinadas por efectivos de la Comisaría 4ta de La Plata. Entrelaza los hechos del pasado a partir de datos que obtuvo después de décadas de investigar. “Hay pequeñas cosas que yo no sabía y ahora sé”, dice Mariani, como que su hijo Daniel llegó a la esquina de la casa ese día, cuando ya todo era muerte. Por lo que pudo verse con él clandestinamente durante ocho meses hasta el mes de agosto del 77.

Su preocupación se centra en dar un testimonio preciso: “No sé si estoy siendo clara o qué. Esto me hace tanto mal que uno enreda las cosas”, reflexiona. Uno de los días en los que estaba en su casa de La Plata, a la que acudía diariamente para recibir llamados de su hijo, una patota la encerró. Más tarde supo que estaba a cargo de un sujeto llamado Almirón, sobre quién hizo la denuncia correspondiente. Nada le es ajeno.

Durante esos Mariani días fue perseguida y acechada por la policía. Y finalmente, un día “Rita”, apodo de Laura Carlotto, se presenta en la casa de la familia Aued Medici, para comunicarle el asesinato de Daniel el 1 de agosto. Las fuerzas de seguridad permanecieron allí y fueron deteniendo a quienes se acercaban. La familia fue trasladada también a la Brigada de La Plata. 

El relato prosigue sobre las desapariciones de esos días. Entre ellas, la “tragedia” sucedida a la familia Cañas. Santiago Cañas y su hijo Daniel habían interferido la transmisión de la pelea de Monzón-Valdez y emitido una proclama montonera. El 2 de agosto fueron secuestrados y llevados a la Brigada platense. Al día siguiente, la Policía de la Comisaría 4ta rodea la casa familiar, matan a las dos mujeres que estaban allí  (madre e hija), se llevan a dos menores y saquean y queman la casa.“En ese momento se acostumbraba a atacar donde había niños y quemar casas, que son varias”, remarcó Mariani como síntesis.

Suma a la descripción del 3 de agosto, lo ocurrido con Nieves Luján Acosta, albañil y amigo de Daniel Mariani en una unidad básica. Y conocido por Chicha Marinani décadas después. Nieves es llevado a la Brigada de La Plata y después a la de Banfield, donde también son secuestrados junto a Santiago Cañas, Roberto Aued y su esposa Graciela Medici, cuyo embarazo Chicha entiende que continuó en cautiverio.

Chicha Mariani devela la trama de diversos secuestros, robo de bebés, desapariciones de distintos jóvenes y sus familias, testimonios. “Hiere leerlos”, sostiene. Lo individual y lo colectivo se entraman. “Me cuesta hablar. Mis compañeras de lucha me dicen: Cuando uno profundiza lo del hijo o hija es mucho más doloroso que hablar de otros entrañables cariños, porque al hijo uno lo lleva dentro.” 

Narra conmovida las marcas de la búsqueda inagotable de su hijo Daniel. Finalmente, después de presentar varios habeas corpus sin respuestas de ningún tipo y de generar la causa 21.008 con el Dr. Adamo, consigue la partida de defunción de su hijo emitida por la Comisaría 4ta. Chicha recuerda que, el policía Venegas que declara en la causa, “como todos, no se acuerda de nada”.  Su lucha en pos de recuperar a Clara Anahí, fue la impronta de su vida, sin lograrlo. La emoción la atraviesa. Pide contestar preguntas.

Su abogado el Dr. Ramos Padilla, aclara el marco de la investigación de Mariani con más de 25 testimonios sobre el actuar de la comisaría 4ta en hechos de lesa humanidad. Cierra señalando la dificultad de las víctimas, jueces y abogados para llevar adelante este tipo de investigaciones sobre los grupos de tareas actuantes en estos crímenes.

En los chats que acompañan la audiencia virtual, se leen numerosísimos agradecimientos a la infatigable labor de Chicha Mariani, su fortaleza y compromiso.

Luis Velasco Blake: las certezas de la memoria

Se reanuda la audiencia con la exhibición del testimonio de Luis Velasco realizado  en el año 2012, en el juicio de la causa “Circuito Camps” en La Plata. El testimonio audiovisual reemplaza a su declaración presencial prevista como testigo, ya que falleció el 7 de noviembre pasado.

Ingresa a la audiencia con dificultad, con su brazo en cabestrillo. Se acomoda los anteojos, respira profundo. Detrás suyo se ven a los represores imputados. Entre ellos, Miguel Etchecolatz, quien se encuentra muy próximo.

Relata su recorrido por distintos centros de detención a partir de su secuestro el 7 de junio de 1977, que se inicia en la Brigada de Investigaciones de La Plata. Luego pasa por el CCD de Arana, donde a pesar de estar muy poco tiempo, “empiezan a torturarme, a torturarme, a torturarme”, buscando saber sobre casas y la estructura organizativa del Partido Comunista Revolucionario, organización de la que se hallaba desvinculado hacía más de un año. Todos los secuestrados, entre ellos Gustavo Pérez Monsalvez, Marcelino Pérez Roig (ambos desaparecidos) y Luis Larralde pasaron por la tortura.  “Éramos parte del plan sistemático del terror. Buscaban que contáramos lo sucedido y así ayudar a difundir el terror”, reflexiona.

En la audiencia, Miguel Etchecolatz, detrás de sí, se inclina hacia delante y atrás. 

Velasco continúa su relato. Son trasladados a la Brigada de Investigaciones de La Plata, donde estuvieron un tiempo. De allí, en camiones de la Policía, son llevados adonde supo después que era el Pozo de Banfield. Donde les pegan y son golpeados intensamente. Una de las características de Banfield era que podían andar todos sin capucha. Además relata que son desnudados y los obligan a bañarse con agua fría. Después  algunos de los secuestrados son trasladados en coches hasta la Comisaría 5ta de La Plata.

Se suceden 22 días en un calabozo sin luz, sin un colchón, sin una manta, sin nada. Los reciben tres figuras fantasmagóricas, que estaban allí con una vida durísima desde febrero. Velasco frena su voz al recordar entre ellos, a Héctor Baratti, cuya compañera Elena de la Cuadra y su beba recién nacida, también estaban en la Comisaría. 

Se destacan en su declaración los encuentros con el sacerdote Christian Von Wernich, en la Brigada y en la Comisaría 5ta de La Plata, quien ingresaba a las celdas a conversar sobre las torturas. “Ustedes no tienen que sentir odio cuando los torturan. Han hecho mucho daño a la patria y tienen que pagar por lo que han hecho.” Baratti le señala: -¿Qué culpa puede tener mi hija de dos días de nacer? (refiriéndose a Ana Libertad, nacida allí) – “Los hijos tienen que pagar por la culpa de sus padres. ¿Qué quieren que los entreguemos a los abuelos y críen terroristas como ustedes?”, dice Von Wernich. 

En la audiencia del Tribunal N°1 de La Plata se interrumpe la emisión audiovisual del testimonio debido a un mensaje de la Dra. Luz Santos Morón que indica que la transmisión del Tribunal se había cortado. Se retrocede unos minutos y una numerosa audiencia virtual reinicia  la conmovida escucha de la declaración. 

Velasco es ahora interrogado sobre las condiciones de detención en los distintos sitios. Describe en particular las de la celda en la Comisaría 5ta, con la humedad chorreando en las paredes. Sin agua. Sin poder usar el baño por dos o tres días. Sin nada. “Las condiciones eran muy, muy lamentables”. Y remarca que estaban vendados, atados, hambrientos y con frío. Era julio.  

Al ser interrogado por las querellas, pudo nombrar con precisión a quienes estuvieron presentes en los diversos centros de tortura y exterminio. También en relación a las torturas. “En Arana, se escuchaban los gritos de todos los torturados. Es lo peor de la tortura. Era permanente”. A Velasco se le quiebra la voz y se angustia en el recuerdo de sus compañeros. 

Cierra su concentrada declaración con el relato de su liberación, el 7 de agosto de 1977 y su posterior salida del país rumbo a España.  

Finalizan las preguntas y la octava audiencia. Luis se levanta lento, dejando atrás junto al resto de los genocidas, a Etchecolatz. Aplausos en la sala coronan su valentía. 

El tribunal retoma la palabra y la Dra. Godoy solicita la incorporación de otros dos testimonios de Luis Velasco a la causa, cuestión que todas las partes aceptan.  

Se inicia un cuarto intermedio hasta el próximo martes 15 de diciembre a las 9.30. La testigo será Victoria Basualdo. 

Se apagan las cámaras. Se ha dado un nuevo paso en el Juicio de las Brigadas.

*Con la cobertura de Adriana Redondo.

Cómo citar este texto: Diario del juicio.(11-12-2020) “Mariani y Velasco: décadas de testimonios e investigación en busca de justicia” Recuperado de https://diariodeljuicioar.wordpress.com/?p=486

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